El proyecto artístico Mundo Líquido, concebido por la creadora María Ortega, emerge como una poderosa voz en el panorama del arte contemporáneo, estableciendo una conexión vital entre la expresión artística y la denuncia del deterioro medioambiental. Enraizado en la ética ambiental y guiado por el «principio de la responsabilidad» del filósofo Hans Jonas, este proyecto encapsula una urgente llamada a la acción sostenible, exhortando a la sociedad moderna a abrazar la sustentabilidad a largo plazo y a reconocer su deber hacia las generaciones venideras.
Inmerso en el ámbito de la ecosofía, el enfoque de Mundo Líquido disiente con la visión antropocéntrica tradicional de la jerarquía de seres vivos. En su lugar, se adentra en la búsqueda de sabiduría intrínseca a la protección del medio ambiente, la naturaleza, la salud y la vida misma. La obra se erige como un canto a la gestión global del cambio climático, contundentemente abordando cuestiones candentes como la contaminación de las aguas, la elevación del nivel del mar y los desastres naturales que nos asedian. De manera destacada, también arroja luz sobre la relevancia primordial de los recursos naturales, como la energía undimotriz y las plantas marinas, en esta encrucijada ecológica. Este proyecto curatorial destaca la inquebrantable presencia del arte textil como su elemento central, trascendiendo su función tradicional y convirtiéndose en el vehículo por excelencia para propagar un discurso de responsabilidad hacia la naturaleza. Su misión se consolida al invocar una respuesta de sensibilización en el público catalán, destilando la importancia de adoptar fuentes energéticas limpias y la salvaguarda ambiental.
Asimismo, este llamado busca inducir un mayor grado de conciencia en torno a la angustiosa contaminación de los océanos, la amenazante elevación del nivel del mar, la erosión incesante de las playas y la desoladora desertificación que marca la superficie terrestre.
Una de las metas intrínsecas de Mundo Líquido es fomentar una capacidad innata de análisis crítico en la audiencia, arraigada en las teorías ecosóficas. El proyecto se yergue como un bastión que redefine el arte textil contemporáneo, situándolo en el corazón de una corriente artística que trasciende el tiempo. Adicionalmente, enaltece la naturaleza como un tesoro de potencial energético, impregnando el concepto de Patrimonio de la Humanidad en su esencia misma.
El objetivo de esta exposición, más allá de generar una experiencia estética en el espectador, es que éste tome conciencia del deterioro ambiental de nuestro planeta.
La vida es como una travesía en la cual podemos encontrar desde una mar en calma, oleajes, marejadas, tormentas, maremotos o hasta un Tsunamis. Con esta obra quiero hacer una reflexión sobre como ante las adversidades y los golpes de mar es importante sostenerse a flote, emerger y no hundirse.












